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12 septiembre, 2012 / Erik Macbean

La estación de tren

A veces la vida marcha sin más. No va especialmente bien. Tampoco especialmente mal. Avanza y punto. Y tú la observas algo apartado, no queriendo involucrarte demasiado en el asunto. Siendo plenamente consciente de que si te embarras luego va a ser complicado salir. Tener sentimientos, y sobre todo desarrollarlos, es una faena de las gordas. Te pueden vender la moto de que te estás perdiendo cosas, pero quién quiere ir en moto. Es peligroso. La gente se mete unas hostias de tres pares de cojones yendo en moto. Y luego termina en una silla de ruedas para el resto del tiempo, cuestionándose, muy a pesar de su afán de superación, quién le mandaría coger esa jodida moto.

A veces la vida marcha sin más. No va especialmente bien. Tampoco especialmente mal. Avanza y punto. Hasta que te engancha. Te coge por las solapas y te arrastra con ella. Es un mundo. Hay gente que te cae mejor y gente que te cae peor. Personas por las que empiezas a sentir cosas muy extrañas, y que se empeñan en combatir tu cómoda despreocupación. Una circunstancia que abre varios dilemas, destacando por encima de todos ellos si el no experimentar esa clase de cosas supone algún tipo de déficit a la hora de rendir cuentas ante San Pedro o ante quien sea.

A veces la vida marcha sin más. No va especialmente mal. Tampoco especialmente bien. Avanza y punto. Sin embargo siempre hay una carta en la cual reside toda esperanza, tanto si se escoge la libertad como si se prefiere la esclavitud. Es la carta del suicidio. Porque cuando todo sea oscuridad y las alternativas brillen por su ausencia, siempre nos quedará la opción de quitarnos de encima aquello que más fastidia. La vida no tendría ningún sentido sin la posibilidad del suicidio.

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2 comentarios

Dejar un comentario
  1. toneti / Sep 15 2012 19:01

    Si no llevase firma este artículo, hubiese pensado que el autor era Krknose.
    ¡Ánimo Eric, anímese!, que la vida es una mierda de mosca como se dice popularmente en Alemania.

    • Erik Macbean / Sep 16 2012 23:24

      Querido Toneti,

      El hecho de haber llegado a confundir mi prosa con la del magnífico ‘Krknose’ ya es un motivo para sonreír. Gracias por los ánimos; los alemanes son eso que llaman optimista bien informado.

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