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27 agosto, 2012 / Jorge Gato

Caminar sin querer

Para Anita.

Nada le queda al hombre que se ve reflejado en la mitad oscura de la Luna. Menos aún si la mitad oscura no es su cara oculta, sino tan solo un corte que deja a la Luna a media luz; y de ahí brota el drama del hombre que deduce la media luz a partir de la media oscuridad, aunque esta última sea o parezca plena en realidad.

La Luna exhibe esta noche, noche de tránsito, un corte tan preciso que casi se puede sentir la violencia del golpe que lo obtuvo. Uno podría esperar, al estar tan cerca, ver gotas de plata saltando al vacío desde la herida, pero la ausencia de poesía es absoluta. Allá arriba solo hay espacio para una amputación sorda y una luz fundida.

La luz fundida es la consecuencia de caminar sin querer. Hay varias formas de caminar sin querer: una es caminar queriendo pero en la dirección equivocada sin saberlo, otra es dar pasos haciendo nada para darlos y la última es caminar queriendo o sin querer sabiendo que adonde vas no es adonde quieres ir. La luz fundida es la consecuencia de caminar sin querer hacia donde no quieres ir; es el indicador de una farsa que va sacando las cosas de su sitio, aunque a ninguna lleva tan lejos como al hombre que sabe de la luz solo por la oscuridad. Él acabará con un cuerpo para el que todo gusto es amargo en un lugar sin campos de girasoles.

Porque esta vez los campos de girasoles son alguien y el alguien es quien ha roto la Luna y quien te hace saber que tus pasos pierden más sentido a medida que los sigues dando. Para estos girasoles no hay repuestos ni sustitutivos, tampoco paliativos para su ausencia, por lo que donde permanezcan es el único lugar al que podrás acudir a encontrarlos. Y volverás, recuerda que volverás. Porque los girasoles esta vez son una persona y esa persona es quien se interpone entre la tormenta y yo, o quien hace de la excelencia algo sencillo y habitual; es quien hace rebotar perfectas esferas multicolor en el lago que moja mis pies, y quien aparece dormida sobre mi pecho haciéndome pensar que si el tiempo puede evitar consumirse debe elegir ese momento y ningún otro para empezar, aunque yo deba permanecer eternamente inmóvil para que nada sea capaz de alterar un solo detalle. Con gusto retendría la sensación de aquel despertar.

Pero el tiempo pasa y sé que tendré que caminar aun sin querer y, sí, seguro, en dirección contraria, como el suicida que nunca pretendí ser. No sé en cambio que la Luna me recordará la mitad o más que dejo al otro lado de la línea de luces verdes, ese lado que no debí haber abandonado o al que debería haber regresado tan pronto como el segundo paso me advirtió de la impostura. Ni sé tampoco que una luz fundida delatará el sinsentido en el que me he ido sumergiendo contra mi voluntad pero siendo incapaz de hacer algo para impedirlo.

Por cobarde, y lo merezco, ahora los campos de girasoles han secuestrado mis tormentas. La lluvia me sigue llegando y me azota con la misma fuerza, así como los rayos siguen amenazando con caerme encima y los truenos encuentran un eco en un lugar tan dentro de mí que ni siquiera conozco; pero no son lo que solían, falta ella.

Todavía la veo, a ella, en medio de toda esa gente que nos ha distanciado apenas dos metros y que abarrota el autobús, el último que tomaremos aquella tarde gris y fresca de su agosto más caluroso y soleado. Y entonces me doy cuenta de que yo solo soy un girasol más, el errante, el que no busca el Sol sino a ella, el que quiere enredarse en el campo de semejantes que da color a la seda de su cabello. Allí debería quedarme, allí no tendría que buscar más porque ya habría encontrado todo.

Pero sigo caminando, caminando sin querer.

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3 comentarios

Dejar un comentario
  1. Antonio / Ago 28 2012 0:44

    No entiendo nada. Uno siempre debe luchar por lo que quiere, debe intentarlo y si resulta imposible de conseguir, habrá que resignarse, pero la toalla nunca debe tirarse en el primer asalto, hay que aguantar y mucho más cuando alguien no tiene nada que le ate imperativamente.

    • krknose / Ago 28 2012 1:01

      Bello consejo. Gracias, don Antonio.

      • Antonio / Ago 28 2012 14:27

        Para eso estamos Sr. Krknose.

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