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19 febrero, 2012 / Erik Macbean

Quemar bancos desde Twitter

Toca hablar de actualidad, me temo. De actualidad y de estupidez. Cada día me da más pereza escribir sobre la estupidez, por cierto. Al principio tenía su gracia, pero ahora ya me aburre. Es demasiado común en este país de idiotas. Común e incorregible, que es aún peor. De hecho, todavía mantenemos en el aire desde esta humilde bitácora la pregunta de si alguien conoce a algún intelectual español del siglo XX que haya podido escapar a la llamada de la depresión crónica, pero nadie ha querido contestarnos afirmativamente hasta el momento.

La última, aunque ya lleva durando varios meses, es pedir la cabeza de los responsables de la especulación financiera vía redes sociales. En concreto, vía Twitter y, en menor medida, a través de Facebook.

En un principio puede parecer una idea romántica, a pesar del modernismo que encierra el método. La Primavera Árabe es el gran referente; cómo miles de personas acudieron en masa a manifestaciones contra tiranos de tez tostada y gafas de sol gracias a estas plataformas virtuales, dado que realizar un llamamiento convencional estaba penado en esos lugares con una somanta de hostias en la cárcel de turno. En algunos casos -Túnez, Egipto, Libia- funcionó. La gente salió a la calle de forma organizada, coreó consignas, se enfrentó a la policía y, en última instancia, tras un poco de sangre derramada sobre el asfalto, consiguieron su principal objetivo: derrocar al hijo puta de turno.

Qué bonito, que dirían ustedes. Cómo las nuevas tecnologías se ponen al servicio de la ciudadanía para hacer llegar a los poderosos el clamor popular. Un aplauso y mis más sinceras felicitaciones. De verdad.

Claro que una cosa es pedir la cabeza del dictador moro más a mano y otra la cabeza de los responsables de la especulación financiera mientras, al mismo tiempo, se está fomentando esa especulación. ¿No lo entienden? Pues es muy sencillo. Explico:

Tanto Twitter como Facebook son empresas que no cotizan en Bolsa, todavía. Aunque tienen intención de hacerlo, y muy pronto. Pero la especulación no llegará entonces. He hablado en presente: he dicho que ya, hoy, se fomenta la especulación financiera por el mero hecho de registrarse y utilizar estos dos portales de Internet. ¿Cómo es posible si aún no están en los mercados? Pues porque no están en los mercados tradicionales pero sí están en unos mercados privados que, además, son mucho más opacos y oscuros que los de toda la vida. Vamos, que si en los de siempre se puede escapar al escrutinio del regulador que toque en los mercados privados ni les cuento. Barra libre.

¿Quieren nombres? Aquí tienen: SecondMarket. ¿Quieren más? Pues más: SharesPost. Son los dos ejemplos más notables, aunque hay otros. En estos lugares usted, inversor privado, llega con títulos de Facebook o de Twitter (existen, sí) y opera con total libertad. Las noticias y los rumores (“Twitter alcanzará no sé cuántos usuarios en 2012”, “Los grandes bancos estadounidenses invierten 8.000 millones de dólares en Facebook”, etcétera) logran que los precios de esas acciones en esos mercados privados suban o bajen.

¿Y cuál es el objetivo de estar presente ahí? Pues en palabras de la gente de prensa de SecondMarket, esas empresas buscan aprender y experimentar en estos lugares el funcionamiento de los mercados antes de dar el salto definitivo a la Bolsa. Aunque a largo plazo pretenden sustituirla directamente. Por lo menos, eso es lo que declaró Barry Silbert, fundador de SecondMarket, a la cadena de televisión CNBC.

En cualquier caso, por mucho que lo relatado aquí sea un hecho la masa seguirá pidiendo la cabeza de los especuladores vía Twitter sin saber que ellos mismos están ayudando, con su actividad y su supuesta lucha, a que los primeros se llenen los bolsillos. Para descojonarse un par de horas como mínimo, ¿no creen? También vale llorar, pero eso resaltaría una falta de sentido del humor tan necesaria como consoladora. Porque la estupidez en este país, como digo, es incorregible.

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4 comentarios

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  1. Carmelo / Feb 19 2012 22:23

    Lo que manifiestas es una gran tonteria. Se utilizan las redes como tu dices como medio de convocatoria igual que si se hiciera por medios de carteles u octavillas, que tambien las imprimirian una empresa que como toda empresa en el sistema capitalista por definicion es exprotadora, pero llegando por medio de la red a mas gente y de una forma mas economica.

    • erikmacbean / Feb 20 2012 0:52

      Hola Carmelo,

      No discuto ninguno de los puntos que tú expones. Pero eso no quita que cuanto más se utilizan las redes sociales -ya sea para convocar movilizaciones, para patrocinar un lugar o para buscar pareja- más se supone que sube su valor en mercados privados a los que sólo acuden los especuladores financieros que tanto se dice odiar en plataformas como Twitter. Un comercio de títulos que, por otro lado, permiten y animan los propios directivos de esas redes sociales.

      Conclusión: en este tipo de casos se alimenta eso contra lo que se quiere luchar. Y se riza el rizo creyendo, además, que se está luchando contra eso al mismo tiempo que se fomenta. Esa es la reflexión que yo he intentado transmitir. Simplemente.

  2. Beijabar / Feb 21 2012 17:43

    Estoy de acuerdo en que si hay una verdadera revolución es íntima, y consiste en reducir el consumo a lo imprescindible. Si acaso se quiere organizar algo realmente efectivo contra el capitalismo mas voraz serían precisamente boicots a marcas y empresas hasta tumbarlas. Sin embargo creo que a nivel organizativo las redes sociales son hoy por hoy irrenunciables, y supongo que su uso, que sin duda tiene las consecuencias que comentas, habría que tomarlo como un mal menor, una pequeña incoherencia como la de toda “revolución” o intento de ella.

    • erikmacbean / Feb 22 2012 1:11

      Hola Beijabar,

      La incoherencia puede ser pequeña en el caso que comentaba Carmelo en el primer comentario, al referirse a la impresión de carteles u octavillas a la hora de fomentar una protesta social de gran calado. En este caso el asunto creo que encierra una gran incoherencia, dado que tanto Facebook como Twitter son dos de las compañías que más negocio están generando en el entorno de esos especuladores financieros a los que todos culpan -y no sin parte de razón- de esta crisis financiera. Negocio que generan utilizando estadísticas como las que muestran el tráfico de mensajes o el número de usuarios. Es decir, negocio que se alimenta directamente de la lucha establecida contra él. Lo más grave es que esos supuestos luchadores ni siquiera se dan cuenta de ello.

      Hay gente que opina que es un pulso. Es decir, que el negocio acabará siendo irrelevante ante los logros sociales que estas redes sociales consigan. Yo tengo mis dudas, y creo que el negocio que suponen las protestas perdurará, mientras que éstas se diluirán con el paso del tiempo. Tiempo que me dará o me quitará la razón, por cierto. Veremos.

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