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25 septiembre, 2011 / Erik Macbean

Habitación 412

Con el tiempo, la estupidez del ser humano deja de ser un misterio y, tras pasar por novedad, se convierte en rutina. Nada hay más desesperante que una persecución sin sentido. Que un sueño hecho añicos. Que la oportunidad de comenzar una nueva vida acabe destrozada.

La doctrina de la indiferencia a veces no da resultado. Es una apuesta y, como en todas las ruletas del mundo, puede que no salga tu número. La evasión suele ser más eficaz, pero el precio que exige el barquero que traslada almas del pasado al futuro es alto; no todos tienen la determinación de cruzar. Afrontar la situación es una decisión que toman algunos, pocos, que luego son llamados héroes. Los cementerios están llenos de héroes, por cierto.

Descansa En Paz. Sí, tú, el de la habitación 412. Si existe otra vida deseo que la experiencia de ésta te acompañe. De verdad.

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