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28 agosto, 2011 / Jorge Gato

Compañeros de viaje

¿Te llevo?, le pregunté muy servicial a la salida del restaurante, y mis palabras se ahogaron bajo el peso de un neumático lejano a su paso por un charco. No, vienen a buscarme; me respondió con una sonrisa de cortesía y un semblante bañado en nostalgia. Se apresuró entonces a bajar el bordillo y dar dos pasos, donde permaneció inmóvil con admirable entereza hasta que el vehículo del faro fundido lo embistió sin tiempo para presentaciones. La Muerte vino a buscarlo aquella noche.

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5 comentarios

Dejar un comentario
  1. Margarita / Ago 29 2011 20:39

    La muerte vino a buscarlo aquella noche… buscó su encuentro fortuito y lo encontró. Su cuerpo yacía tendido sobre el asfalto inerte sin vida e hizo resonar una brisa en su oído… ¿Te llevo? y entonces volvió a responder -no, vienen a buscarme-, y la muerte pasó de largo.

    • krknose / Ago 29 2011 20:50

      Me gusta, me gusta. Un giro lleno de optimismo e, incluso, llego a intuirle algo de romanticismo.

  2. Margarita / Ago 29 2011 21:38

    Que vivan los cadáveres exquisitos ja, ja (http://es.wikipedia.org/wiki/Cad%C3%A1ver_exquisito). Escribe más, no?

  3. Concha Huerta / Ago 30 2011 20:23

    Eso le pasa por esperar lo que no debe. un saludo

  4. micromios / Sep 2 2011 17:49

    Se llevó con él la única luz que brillaba en el faro.

    Salut

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