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11 julio, 2011 / Jorge Gato

Jugando con la luna

Hasta mí llega cada noche, triturada, la luna. Desmembrada por la inacción de la persiana, consigue arrojar sobre mí un manto tejido con círculos de un blanco especial; y en él me baño. Poco dura, sin embargo, su abrazo. Pronto la luna, harta del filtro, comienza a trepar por la pared de mi habitación, huyendo una noche más del injusto castigo al que el muro horadado la somete. Es en pleno ascenso cuando se desprende de su dulzura, dejando paso a balazos lumínicos que rozan mi cuerpo y se estrellan más allá, cada vez más arriba. Aún alcanzo a estirar mi brazo y ver cómo los últimos rayos lo perforan con suavidad. Una caricia amarga de quien se va.

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One Comment

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  1. toneti / Jul 11 2011 23:05

    Realmente bello y triste a la vez, al menos así lo percibo.

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