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22 junio, 2011 / Jorge Gato

A cámara lenta

De verdad que esta vez no sé cómo empezar, y eso que solo necesito un segundo para contar esta historia. La situación es muy concreta, extraordinariamente visual. Están dos, o tres, o diez. O uno solo. Y alguien, o todos, o parte, se entregan a la convulsión, al esperpento. Liberan su energía en espasmos, en saltos, en muecas. Ni siquiera la lluvia parece importarles. Es todo ridículo y asimétrico. Una composición azarosa, descompasada. Hay tristeza y alegría, hay gritos y susurros; hay muchas cosas. Sobre todo caos.

Lo he grabado con mi cámara, vaya desperdicio. Llego a mi casa y tengo toda la tarde para visualizar ese absurdo: temo volverme loco. Pero soy un profesional y lo pongo. Decido vejarme, así que elijo la opción de súper lenta; quiero ver a esos mamarrachos bien despacio, recreándome en el residuo. Y de repente me siento imbécil. Me tiro del sofá y me acerco arrodillado a la televisión todo lo que puedo, en penitencia inconsciente. Y ahora ya puedo ver, ojiplático. La lluvia ha dejado de caer, se desliza muy suavemente por cada píxel hasta alcanzar a los valientes que soportan el ojo crítico de mi lente. Ahora son ellos los que me humillan. Sus gestos se han convertido en pura armonía, pura técnica; desprenden una intensa belleza. Los espasmos resultan ser calculadas caricias ingrávidas a la nada y sus sonrisas se prolongan hasta convertirse en eternas, en únicas. Un chico ocupa un minuto para tan solo estirar su brazo, y me da la sensación de que de la punta de sus dedos renacerán el Universo y las especies. Una lágrima tarda años en llegar al final de un rostro, y parece concentrar la tristeza de toda la humanidad. También hay un grito mudo; es denso, inextinguible; apuesto a que logrará estallar mi pantalla.

Es extraño, pero siento que no me importaría vivir para siempre en un único gesto; en uno lento, distinguido, inabarcable. Al menos ellos parecen tener sentido.

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2 comentarios

Dejar un comentario
  1. Beijabar / Jun 24 2011 13:15

    Interesante expresión, al principio me parecía que narrabas una especie de orgía esteparia, pero luego me ha llegado ese sabor gris pero dulce de la recreación en un solo gesto … me gusta ese ligero punto de decadencia ¿existencialista? que está en los ojos del que mira, y que leyendo algunas cosa mas parece impregnar todo el blog, creo que seguiré leyendo algunas entradas por aquí.

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  1. La velocidad | Cumbres sin ecos

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