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5 abril, 2011 / Jorge Gato

Anestesia general

Totalmente anestesiado le rondó Inocencio a la vida. Caminó tanto como le dejaron por aquel desierto de humo denso y arenas finas, de cadáveres apilados, vagabundos hambrientos y bandoleros con don de gentes. Suerte de anestesia, pensó Inocencio. Y al mirar atrás, ni una huella.

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2 comentarios

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  1. Concha Huerta / Abr 5 2011 15:21

    Es verdad que a veces muno se siente como tu Anastasio. Si no estuvieramos anestesiados no podriamos con tanto sufrimiento. Un saludo

  2. erikmacbean / Abr 6 2011 3:46

    Hoy (por ayer) me he identificado, y mucho, con Inocencio. Un abrazo compañero.

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