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20 noviembre, 2010 / Jorge Gato

7 asientos

Siete asientos separan el todo de la nada y distinguen el éxito del fracaso. Siete asientos que abren un abismo insalvable, una brecha entre lo que pudo ser y no fue, y quizá nunca será. Son siete asientos la representación del infierno, de la soledad, del vacío. Los mismos siete que tan bien encarnan el camino a la belleza, a la felicidad.

De años se han vestido los siete asientos; también de sol, de lluvia, de calor y de frío. Comparten ilusiones y decepciones con idéntica entereza, siempre juntos y unidos, aunque de vez en cuando queda alguno vacío. Cuando son dos o tres los ausentes, el océano que apenas mojaba mis pies me acerca el horizonte, se contorsiona hasta el imposible para hacer de los siete un suspiro, un suspiro todavía eterno, pero un suspiro al fin y al cabo.

A la vista no le cuesta llegar del primero al séptimo, lo hace en milésimas. Pies ligeros lleva, y son los que me faltan para seguirla. Para mí los siete asientos son infinitos, inextinguibles. Son un camino que mis piernas no conocen ni quieren conocer, un camino por el que no quieren caminar.

Y entonces, como de costumbre, pasa ella. Preciosa, radiante. Gracias me dice, educada, con esa sonrisa deliciosa que no excede el límite de la cortesía, pues retiro mis piernas para que ella pueda caminar con soltura, para que no sienta ningún agobio cuando se disponga a deleitarme con todo su esplendor. Y allá va. Siete asientos la acompaña mi vista, susurrándole peticiones de matrimonio, robándole caricias; pero yo me quedo, inmóvil, anclado, mis piernas ya no responden y me impiden arrojarme al abismo o intentar no ahogarme en el vasto océano que de nuevo nos distancia. Una vez más los siete asientos me vencen, y ya son años. Su plástico azul e inexpresivo me continúa desconcertando, pues no logro dilucidar si conspiran contra mí en una cruel burla sin fin o simplemente mi patetismo les resulta indiferente. No lo sé.

Mejor siete que ocho, es todo mi consuelo.

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4 comentarios

Dejar un comentario
  1. micromios / Nov 21 2010 15:30

    Si un asiento ya tiene la distancia del desierto, siete son todo un mundo.
    Espero que en el universo paralelo los asientos se unan.
    Me gustó el relato
    Salut

    • krknose / Nov 22 2010 14:11

      Un desierto… Me gusta. Lástima que no se me ocurriera cuando la escribí.

  2. All / Nov 21 2010 19:48

    Gato eres un genio. Para mi próxima vida espero acordarme, que cuando sea pequeño debería querer ser como tu.

  3. Leti / Nov 23 2010 18:36

    Es precioso…

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