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27 julio, 2010 / Jorge Gato

El peso del tiempo

Tac-tac, luchaba por seguir su ascenso. No era una pendiente demasiado inclinada ni resbaladiza, pero no podía. Conocía de memoria todos los secretos de aquella subida tantas veces acometida en el pasado, pero ahora no podía.

Tac-tac, plañía. Y seguía estancada. Incapaz de abordar la siguiente zancada pese a sus titánicos esfuerzos, como anclada en el brazo curvado de aquel gigantesco 9.

Tac-tac-tac, renunciando a darse por vencida. Recordándose el peso del tiempo que quizá ahora le lastraba. Si no sigo, se decía, pesará más el tiempo que no pasa.

Silencio.

Tic-tac, manecilla renovada. Las pilas en su sitio. Y el tiempo ya no pesa, pasa.

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One Comment

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  1. Concha Huerta / Jul 27 2010 12:40

    Me ha gustado este texto que nos adentra en la conciencia de un viejo reloj y su tac tac sonido de un corazón cansado de rodar siempre la misma esfera. Un saludo

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